lunes, 4 de julio de 2022

Me encanta lo que no se puede quedar

 No se trata de poseer pero es sabido que el instante dura eso: un instante, y luego se desvanece cuando aún no habías terminando de saborearlo.

¿Es preferible no sentir el sabor de chocolate, o mejor conformarse con apenas probarlo?

Es que te desapareces, se esfuma, no alcanzo siquiera a pedirlo.

miércoles, 9 de marzo de 2022

Qué duro es emigrar cuando no es por puro placer. Lo he leído mil veces pero juro que, como he aprendido, el hecho es el proceso, este proceso de la previa se pone cada vez más difícil. Si ya lo venía sintiendo desde el mes cuarto antes de, no sé quién dictaminó que la verdadera cuenta regresiva comienza en los tres meses previos, que ya estamos transitando. Y quizás es ese mismo acuerdo social que dice que la cuenta regresiva empieza tres meses antes y no cuatro, que te obliga a empezar a sentir nervios y pasarla un poco mal. La verdad que no es emocionante sabés que estás a punto de dejar tu trabajo, tu departamento, tus amigos, tu familia, las calles que te gustan, tu vida más o menos organizada para rearmar tus ingresos, tu hogar y, lo más duro... aceptar que los vínculos indefectiblemente van a cambiar. Quizás eso es lo más duro. Ser vos el que acciona ese paso que va a hacer que tus vínculos cambien: que tu mamá llore, que tu suegra se angustie, que quizás a algunos no los vuelvas a ver, y quizás con otros pocos te afianzes en tus encuentros memorables por videollamada. Que serán contados, pero valiosos. 

jueves, 26 de noviembre de 2020

 Dicen que a través del arte uno expresa lo que no puede comunicar directamente. O no sabe cómo, o no quiere. Los artistas son como esos ángeles que vienen a salvarnos, poniendo en palabras, en notas, en pinceladas o en colores todo lo que nuestro alma no sabe cómo sacar a la luz. A su vez, es una forma de salvarse a sí mismos.

Me pregunto cuántas de tus frases llevan mi nombre, pero no quiero saber la respuesta. 

Quizás pude entender tu arte porque conozco tu historia, algunas heridas y pude viajar a ese lugar mágico donde el corazón sale del cuerpo y un poquito de sangre va escribiendo, y vas sintiendo cómo sana. O al menos cómo comienza el proceso.

Escribir fue para mí siempre eso. En el dolor más grande dirigí un corto, y lo puse en imágenes. Imaginate. 

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Vínculos que cambian, ciclos q se cierran y yo siendo otra.

 Respiré y sentí que todo había acabado, y finalmente no. 

miércoles, 14 de octubre de 2020

Miércoles

 Estos son los aprendizajes que comparto con quien creo que es como yo. En algún instante supimos ser la misma persona en diferente género, hoy no lo creo pero quizás la vieja concepción invite a reflexionar. Y acá va lo que aprendí:

Vinimos al mundo solos y nos vamos solos. Uno tiene que disfrutar su propia vida, y sentir orgullo de ella. Equivocarnos es parte, perdonarnos también. VOS sos un ser LIBRE, si compartís va a ser con alguien que entienda la libertad y el amor igual que vos y te deje SER. Ser lo que sos y lo que querés ser. La IGUALDAD es justicia, eso implica aceptar que el otro tiene la misma libertad que vos, y no podes ir en contra de eso. Tenés que ser justo con el otro si querés ir en ese camino.


La libertad y el amor siempre van de la mano del RESPETO. Por los demás y por uno mismo.


Si pretendés un entorno diferente, tendrás que dar de vos para que también sea beneficioso para el otro, correrte del lugar egoísta y que te queda cómodo.


EL PASADO vino a ponernos trabas para que aprendamos algo. Es necesario tomarnos el tiempo de revisarlo para entender cuáles son los aprendizajes. Pero no vivir de él: perdonarnos.


Y te cuento mi historia: En mi caso, el actuar sin pensar, sólo para “demostrarle al otro que yo también puedo”, actuando sin conciencia, sólo desde el deseo de estar a una altura que ni siquiera sabía si era la correcta, o la que yo quería (falta de auto conocimiento) hizo que me imposibilitara algo más grande: poder ser digna de recibir amor genuino.


No lo quise ver, el rechazo me generó un gran dolor, pero con el tiempo, hizo que pudiera entender que somos responsables de cada una de nuestras acciones. Y no podemos cambiar lo que ya sucedió.


Durante años estuve sumergida en tristeza, quedándome en ese dolor, en la traición, haciendo crecer la sed de cobrarme cada herida, al punto en que todas mis energías estaban en un mundo negativo, donde hasta el goce era desde lo que no fue ni podía ser. Para cuando me di cuenta de que no tenia sentido, de que todo me sabía a poco, a insuficiente, de que no ganaba nada, sino que me estaba destruyendo a mi misma y (esperaba que también) un poco al otro, por fin dije basta. No podía seguir destruyendo. Tenía que haber algo mejor, y fui por eso.


Lo que no había visto era que el otro, también estaba enredado en mi locura. Todo era tóxico, poco sano, había rabia, pero había pasión. Era más fácil y cobarde regar la pasión para tapar cualquier otro sentimiento, echarle la culpa a la conexión sexual y a las ganas en vez de hacerse cargo de que ALGO PASABA.


Entre mensajes hubo perdones que celebré como victorias, sólo el último, mucho tiempo después y ya en otra historia, comprendí y tomé, y me llegó bien profundo. Yo era la víctima pero también, había lastimado. No sólo de forma consciente sino también por haber dejado una huella que aunque para mí no tenía importancia, nadie podía borrar. Había dolor en el otro. Dejé de ser el centro y entendí que había dos personas que durante años no habían estado bien.


No podía ir más allá de esa información que tenía pero sí en esos años de aprendizaje y especialmente al principio, entendí que cuando hay toxicidad ambos se enferman, y aunque se separen uno sigue contagiando de esa enfermedad hasta que buscas una cura. Yo me enfermé tanto que sabía que podía contagiar y toqué tanto el fondo que sólo buscaba salir de ahí. Y no fue un camino simple: es un progreso de subidas y bajadas. Hasta que un día lo logré.

Creí que ya no pasaba nada pero el fuego lo puede todo, y voy entendiendo el fuego: no hay que subestimarlo, el fuego está vinculado al alma y no separado. También con los astros, y quizás el destino. Acordate que todo nos enseña. Aprendí a ser menos orgullosa, y que lo peor que podes hacer es negar el amor, que grande o chico, cuando vos quisiste siempre vas a estar para el otro. Qué complicado. Pero a la vez qué hermoso poder sentir la respiración del otro y abrazarlo fuerte sin temerle, sólo disfrutando. Sentir CALMA. Te juro que después de una tormenta de años la calma es lo más grande que alguien te puede dar.

Pero despierto del sueño, y el tiempo no se detiene, el tiempo pasó y esta ahí, quizás aún sin sanar el miedo de contarte todo esto, pero con ganas de ayudarte a sanar un poquito, u otra vez escucharte a ver si no estoy otra vez en mi lugar egoísta creyendo que te puedo ayudar. Tal vez me ayudes a mi a cerrar esta traba de no poder decir las cosas sin dar tanta vuelta, de ser sinceros de una vez por todas.

martes, 6 de octubre de 2020

Siempre de viaje

 Retomo el blog de la salida de mi adolescencia, tuve que pensar el nombre, no leí nada para que no me condicione, y aquí estoy. Así continuó la historia: encontré el amor de mi vida, me casé, nos ibamos a ir de viaje a Europa, un viaje para siempre, y pandemia.

Pandemia que nos detuvo, pandemia que me pegó el cachetazo más doloroso de mi vida. Todavía me duele la mejilla.

Al final, cayendo en crisis tan fuertes que ni siquiera acá pude llegar a expresar, entendí eso: estamos de viaje. 

Comenzamos nuestro viaje el 3 de Marzo, nos casamos por civil e hicimos "una reunioncita, tranqui" donde terminaron siendo de "los íntimos", los que podían hacerse un ratito un Martes. Noventa personas haciendo pogo en una casona antigua, absolutamente todos disfrutando en un recuerdo inolvidable. Juntamos dos familias tanas, los dos muy amigueros, y "CPIKÓ". 

Quizás fue la mejor despedida jamás planificada, hace cuánto no veo a todos, pero a la vez estamos cerca. Estamos de viaje, todos estamos de viaje. No elegimos el destino, algunos pegamos un timonazo, no lo elegimos, pero acá estamos. Pintar todo de colores no haría las cosas más fácil, sólo es mirar tus pies y sentirte afortunado. Reconocer las raíces, sentir los dedos, el corazón, y todo lo que tenemos adentro.

No sé si este es otro capítulo para contar al llegar a viejo, "nos casamos y nos agarró la peste del '20", siento mucho a los tatarabuelos, la sangre que me corre, que nos corre. La familia hoy más que nunca. Y mi familia, que es de dos. 

Me pregunto qué tanto crecimiento hay que duele tanto, es como cuando te duele el músculo porque lo sobreexigiste, pero sabés que puede. Todos podemos. Sólo que no sabíamos que estamos de viaje.

viernes, 3 de octubre de 2014

Último tramo


Y en ese momento en que comenzás a divisar la cima de la montaña, en aquel instante en el que podés contar los pasos que faltan para terminar el camino… es cuando todo se nubla, se pone oscuro y los obstáculos, uno tras otro y sin dejarte respirar, comienzan a aparecer. Debés poner en práctica todas las habilidades que has incorporado a lo largo del recorrido (muchas de las cuales jamás habias usado, o incluso no sabías que tenías) para ir sorteando cada uno de los problemas que se presentan: solucionarlos, o al menos aprender a llevarlos y a seguir caminando con ellos a cuestas. Si la subida hasta el momento había costado pero pudiste hacerlo, ¿por qué ahora no podrías continuar? Aunque avanzar se hace cada vez más duro y peligroso, no debe ser imposible, te han contado que muchos lo han logrado… Pronto varias fieras se abalanzan encima tuyo, y no sólo es necesario luchar sino también poder mantenerte en pie… Y el camino se pone pedregoso… Es ahi donde te das cuenta que las dos herramientas que más necesitabas en este momento nadie te las había siquiera nombrado: tomar decisiones y administrar los recursos. Pero no hay tiempo de reflexiones: te siguen atacando ahi, enfrente tuyo, y debes seguir peleando, ya estás muy cerca… El cansancio no puede vencerte, debes seguir, pero debes saber que descansar es necesario o tu propio cuerpo puede ponerse en contra… Pronto puedes continuar caminando, pero un gran golpe te deja herido y ya no hay nada más que hacer… Es necesario recuperarse, aceptar que hay que hacer una pausa o de lo contrario nunca llegarás. El reloj corre cada vez más rápido y ahí ves el final, tan cerca, cada vez más cerca… Pero las noches cada vez son más largas, el frío intenso, y las bestias… todo el tiempo al acecho, esperando poder atacarte donde más te duela… Es difícil entenderlo, ¿cómo puede ser tan difícil hacerlo? ¿Cómo es posible que nadie me haya anticipado esto antes?


No lo sé, sólo me dijeron que vale la pena... ¿por qué creerles? ¿Es esta la mejor decisión, o me he condenado sin obligación a sufrir por gusto personal?
El desafío señores, es continuar.

lunes, 24 de diciembre de 2012

tacos

Una vez me dijeron que una verdadera mujer es la que se aguanta los tacos. No lo entendí, hasta que me di cuenta que hablaba de la fortaleza que hay que tener para poder caminar cuando todos quieren tirarte. Habla de que el equilibrio sale de uno mismo.
¿Qué iba a hacer? ¿Lamentarme por haber creido? ¿O darme cuenta de que si te mienten, el problema lo tiene el otro?
Asi es como salgo, caminando en tacos a pesar de tener los pies lastimados, y llena de colores.
‎"Nunca te autoasignes como el objeto de la obra de un artista. Esta es la construcción que hace la brutalidad de su alma hablando con total honestidad. Podrías decepcionarte demasiado, o enterarte de lo que no querías. Mejor disfruta de su arte sin mirarte a través de él."

domingo, 16 de septiembre de 2012

Incomodidad propia

Intento, intento, pero siempre vuelvo al mismo lugar. El círculo es vicioso, y cerrado.
¿Intento? La historia se repite cada vez más seguido: me enamoro del primero que me dice algo más o menos convincente, salgo un tiempo, me decepciona, entro en algo parecido a la depresión, me cuesta mucho estar sola, entonces bardeo.
Salgo mucho, siempre consigo algo, y me miro al espejo y me odio. Me odio porque termino siendo algo que no quiero ser, termino siendo lo que detesto de la gente, pero sin embargo caigo. Me da vergüenza propia, pero no tengo que rendirle cuentas a nadie, no debería preocuparme. Sí, me preocupo igual. Pienso que me falta una guía. Me falta a quien rendirle cuentas, de quien depender para ser una piba bien, me falta quien me quiera entonces me cuide, y a mi ni se me cruce por la cabeza bardear, por respeto al otro. Al otro, no a mí misma. ¿Qué me importa "mi mísma", si no le debo nada a nadie? Hago lo que quiero. Pero así termino. Triste por mí. Y entonces sí me importo.

sábado, 25 de agosto de 2012

difícil

Es más difícil de entender cuando la mente no piensa, y no deja sentir al corazón. 
Tal vez porque crecimos en el mismo contexto, porque si miramos de afuera, seríamos algo así como una gran familia donde estamos los dos dentro, y donde es muy difícil separarse... no sé. Despegarme es prácticamente imposible, hay gente de por medio, comentarios, recuerdos... y recuerdos que nosotros también tenemos presentes.
Tan presentes que de vez en cuando nos gusta revivirlos.
Yo soy bastante soñadora, me ilusiono fácil, pero más cuando saben cómo ilusionarme. 

No voy a mentir, me encantaría volver a sentirte como antes.
Tenerte durmiendo en mi pecho fue uno de los momentos más felices de mi vida, no miento, me hiciste temblar. Tus besos... TUS besos. Aunque sea completamente cursi, ambos sabemos que es algo único. O por lo menos para mí.
Seguramente contás con otros besos que te hagan temblar. Yo siempre me conformo con mirarte, con tenerte apenas cerca.

Este es claramente un problema interno: ¿cómo, una persona impulsiva como yo, puede ser perseverante? ¿Acaso alguien se puso a pensar lo que fue para mi esperarte todos estos años? ¿Cómo no iba a tener el impulso de darte un beso cuando no correspondía, si era lo mínimo que tenía que hacer? Si esperé tantos años, ¿qué me cuesta esperar un poco más?

¿Un poco más? ¿Cuánto más? ¿Sirve esperarte? ¿Esperar qué? ¿Que vuelvas? ¿Vas a volver? ¿Por qué cada tanto volvés? ¿Por qué me volviste a besar? ¿Por qué me hiciste volver a sentir, por qué me tocaste, por qué quisiste que me acordara como eras? ¿Tengo que insistirte? ¿Soy una hinchapelotas? ¿Me das bola por lástima? ¿Siempre me diste bola por lástima? ¿O tengo que remover un poco a ver si en el fondo un poquito me querés?

¿O soy una ilusa, que espera nada, que no tiene sentido lo que está haciendo? Me buscás cuando estás solo. ¿No te das cuenta que soy yo, la que siempre estuvo? ¿Tengo que seguir estando? Me gusta estar a tu lado. En silencio, sin decirte nada. No quiero molestarte, quiero acompañarte. Quiero ser tu mujer, quiero mimarte y darte lo mejor de mí. Quiero que me tengas paciencia, y que me quieras. Que me acaricies y que nos riamos juntos. Que me hagas chistes en chiste... me cuesta mucho entender si en tus chistes hay un poco de verdad, no lo entiendo. Capaz vos tampoco lo entendés.

¿Tengo que cerrar esta historia o dejarla abierta? Cerrarla sería de perdedora, mirá hasta dónde llegué, te tengo tan cerca... Dejarla abierta y pelearla tal vez sea demasiado enloquecedor, no sé hasta dónde llegar. Y si sigo, ¿qué hago? ¿Cómo actúo? ¿Te insisto? ¡Vas a pensar que soy una loca! Un poco lo sabés... ¿No de jodo? Creés que no tengo interés.

Por favor, contestame.

miércoles, 11 de julio de 2012

Me pregunto porqué esto fue mal o bien, perdí o gané.

martes, 20 de marzo de 2012

Incomodidad del alma

Me incomoda que siempre los gustos se basen en cualidades, como si fueramos objetos que elegimos comprar: la inteligencia, la hermosura o la simpatía, si tenés una carrera o sos lo que se dice "alguien en la vida". Destacar que te gusta una persona por alguna de esas cualidades me parece tan materialista como interesarte en su billetera o en sus posesiones. Me gustaría gustar por mi esencia, gustar como ser entero, como el todo que forman mis intereses, mi forma, la gente con la que me relaciono y millones de aristas más... mi aura, mi yo.

Me siento mal porque no creo encontrar en nadie esa mirada, porque siempre es más fácil mirar hacia atrás, ver lo conocido y olvidarse las razones por las que ya no está, antes que explorar lo nuevo. Me siento mal porque tenemos relaciones pasajeras esperando que venga algo mejor, en vez de mirar a quien tenemos al lado. Y si lo vemos, tratamos de parecernos entre sí, en vez de admirarnos de las diferencias que tenemos y nos hacen únicos, dejando de lado esas exclusividades por las que nos elegimos.

Me siento mal porque parece ser un atrevimiento decirle a alguien que lo querés después de compartir meses de caricias, pero estamos obligados a perder todos los miedos a la hora de tener relaciones. Es como si primero hubiera que sacarse la ropa y después ver si en ese acto de entrega corporal existe algún mínimo sentimiento que nos lleve a poder confiar en que esa entrega fue plena. 


Me siento mal porque no creo encontrar a alguien que me valore las risas más que las tetas, el corazón abierto más que mis actividades, las ganas de dar y compartir más que si hoy me pinté o no.
Me siento mal, me incomoda que así sea, pero me siento bien de elegir ser un poco mejor yo, antes que algo en lo que no creo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Parte 2.

Lo esperé 15 minutos en aquella esquina donde solíamos encontrarnos para volver. Sería una de esas charlas donde uno se plantea "devolveme mis cosas", "el perro es mío", "no, lo pague yo", "pero yo siempre lo mantuve", etc. Uno de esos encuentros para hablar cosas que ya no tiene sentido, para dar explicaciones que ya no importan, porque todo ha acabado. Lo veo venir. Ya no éramos nada, pero no sabía cómo saludarlo. Un beso en la mejilla sería muy cortante para saludar a una persona con la que compartiste grandes intimidades. Un beso... parecería una loca histérica que no sabe terminar una relación. En la mejilla... una hipócrita que quiere hacerse la que ya no lo ama. Ahí viene... ya no éramos nada... así que no dudé, y lo saludé con un pico. En una de esas, podría llegar a levantármelo. Me puso la mejilla. Tenía que decirle que hace tiempo ya no sentía más nada.

Parte 1.

Trataba de ser la mujer perfecta. Tener la puntera de los zapatos limpia, el cabello prolijamente recojido y actuar de manera delicada para que fueramos una pareja perfecta. Tuvimos una charla muy larga acerca de la universidad que el quería elegir, y todo me parecía maravilloso. Para cambiar de tema, él, con confianza, me dice: "Fuiste a ver a aquel recital?". Todo mi interior se descontracturó, un ave fénix saltó de mi pecho, rozagante, y mi boca escupió un enorme y asqueroso: "MA' VALEEEEE!!!!". Fue el fin de nuestro noviazgo.

jueves, 7 de abril de 2011

Quiero decirte que todo cambió, que me voy metiendo en un mundo peor

...que subo la apuesta y de a poco me quedo sin ti.

Todo lo que quiero decirte y no me voy a permitir lo voy a escribir acá. No es orgullo, no me interesa, me rebajo como me voy a rebajar ahora acá, pero si te llamo me puteás y me hace peor.

 Imagen horrible, no quiero volver a escuchar todo lo que me dijiste, no soy eso. No quiero volver a sentir las ganas de cagarte a trompadas y de tenerte al lado mio para hacerlo, de decirte que sos un forro naturalmente, que se me caigan las palabras porque realmente las siento.
Tengo muchas perspectivas sobre lo mismo, pienso que siempre fuiste asi, y me bajonea haberme rodeado de eso porque antes tal vez yo también fui así... no dudo que hoy no. Me da bronca que no hayas pensado que me estabas haciendo mierda, y te lo dije mil veces. Que no te preocupaste, capaz nunca lo hiciste.
Me da bronca haberte construido como un amigo incondicional y que me hayas pinchado la burbuja y conocerte asi. Nunca lo viví tan de cerca, es horrible. Para vos ser un más, para mi no lo sos, nunca lo fuiste, fuiste mi hermano, acordate de eso. Ibas a ser el padrino de mis hijos.  Mi especie de socio. Tu agente. Tantas cosas, tantos momentos, tantos proyectos, tirados a la mierda. Y con el peso que tiene todo eso para mi, se viene mi segunda perspectiva: que no fue para tanto y que ya fue, y que está todo bien y listo. No fue, me sigue doliendo por más que me haga creer que no, pero el otro dia me empezaron a llegar mensajes viejos y empecé a leer conversaciones, lo buenos compañeros que eramos... En noviembre cagamos todo, yo te afirmo acá, cagamos todo.
Por otra parte termino sintiéndome la forra, porque si yo no hubiera abierto la boca nos arreglabamos (porque yo te iba a perdonar, como siemmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmpre la tarada). Estuve mal, sí, me fui al carajo, sí. Posta, me doy cuenta. Pero aunque te cueste entender, fue una forma de que vos no me la perdones nunca y asi yo tampoco perdonarte tan fácilmente, fue una forma de decir "dejá de manejarte asi, por lo menos conmigo" aunque no vas a cambiar, fue una forma de demostrarte que la mentira siempre se sabe, fue una forma de que te des cuenta que hace mal, fue una forma de dejar de ser tu cómplice, fue una forma de disculparme. Siempre me pesó, asi como a vos te pesaron otras cosas. No nos vamos a entender, ni ahora, ni más adelante.
Pensar que eras yo en hombre, yo vos en mujer, y mirá cómo terminamos totalmente opuestos.
Te gustaba ese desastre de compañera. El garrón fue cuando el desastre te gustó de verdad. No lo bancaste.
A mi me gustó mi compañero, asi, como venía, y no en su modo macho.
Todo al revés nos salió. ¿Nos salió? No sé a dónde queríamos llegar, nunca estuvimos bien, nunca quisimos reconocer que teniamos que dejar de cojer, pero nos gustaba, vos dijiste, nos gustaba.
No me gustaba cojer por cojer, me gustaba el tiempo que pasabamos como siempre me gustó, cagarnos de risa, fumar, tomar fernet. Y ahi es cuando te digo que me usaste, que me catalogaste de una más y dejaste de vivir todo eso como tu compañera con quien ibas a la par para pasar a ser el garche que de paso te hace algo. Fue lo segundo que te aclaré, lo que también me dolió y que venia bancándome para no perder los lindos momentos.
Me decepcionaste en ambos sentidos, en las dos reglas mínimas que te pedí para no hacerme mierda, te las pedí, no supuse nada, confié en tu "SI". Nunca me paraste, me seguiste gritando como en la foto, reaccioné con los ovarios como tuve que reaccionar, te habrá jodido y lo entiendo, pero me tocaba gritar a mi lo que estaba viviendo.
Perdoname gordo, te digo gordo cariñosamente como siempre te dije, mi gordo gay, mi amigo. No te voy a sacar de la cabeza nunca que te quise hacer mierda, tenia muchas ganas, pero eso fue por mi, no por vos. Rompi cadenas, dejé de callar, mostré la luz, te saqué la máscara esa de mierda que te ponés siempre para mostrarte como un pibe bueno cuando te las mandás, en el fondo lo sos, pero esto fue para demostrarme que una vez en la vida tu psicológica no me funcionó, que me recontra di la cabeza contra la pared con vos, y que el papel de boluda se terminó.
Siento muchas ganas de darte un abrazo y llorar con todo con vos, y decirte que te sigo teniendo bronca por esto, pero en el fondo te quiero chancho. Y tengo ganas de que me bardees sanamente de amiga y nos riamos de nuestras caras feas, y que no me rompas las pelotas como hiciste, y si lo hacés, decirte que me jode y no tener miedo de tus puteadas o que te vayas.
No va a pasar, no te voy a abrazar nunca más,,, pero sí confío que algun dia, dentro de muchos años, nos vamos a volver a encontrar.

jueves, 31 de marzo de 2011

Hace 19 años mi vieja tenía contracciones, supongo. Hoy tengo terrible dolor de ovarios. Llegué al mundo completamente en bolas, como todos. Hoy no creo estar en bolas, estoy vestida. Ok, laburo, estudio, pero un par de piezas me faltan. ¿Lo empecé suicida? Yo creo que es suicida ir matándose de a poco. Recién me fumé un pucho con muchas ganas. Y estuve todo el día maquinando con que escribir lo que me pasa sería la mejor forma de despedir mi década. Aunque es una boludez, mañana me voy a levantarcomo todos los días, pero pongamoslé que quiero cambiar la actitud. De casualidad tenía una birome, pero no papel, asi que atrás de la tapa del apunte de Datos empecé a escribir con letra desprolija. Estoy sentada en una plaza entre la facu de Económicas y la de Medicina, cerca de la vieja de Sociales. Me quiero quedar un rato acá, la gente está re loca, canta, muchos autos y skaters. Me bajonea ir al kinesiólogo, esas contracturas (que son muchas) son por algo, y no me las puedo sacar. LA PUTA MADRE. Me fumo otro pucho y me voy, en casa sigo.
O lo prendo y sigo, lo tengo en la mano, es una pena no poder publicar esto libremente porque no todos aceptarían que fumo, aunque es obvio. A muchos no les gustan cosas de mí, pero qué querés que haga. Podemos ser personas que damos todo y personas horribles a la vez, ¿y qué hacemos? Nada, es así y hay que bancarselo. Mi vocabulario se mezcla entre lo teórico y lo guaso, y cae mal, ambas partes, ¿pero qué querés que haga? Dejame ser, dejame en paz, te juro que no aguanto más que me persigan mis pensamientos, y le hablo al mundo, a todos. Magui me entiende. Me quiero quedar un rato acá, se me termina la hoja y no el desahogo, asi que sigo en el otro apunte.

Me está agarrando frío, no tengo miedo de que me roben hoy, no me interesa, no tengo nada material que me importe tanto como mi vida in this moment. Voy a cambiar lo que está mal, que no sé qué es, todo el día con ganas de cagar y no poder, será el café, serán los puchos, será el no poder dormir, que alguien me saque de acá. El alcohol me saca, pero después vuelve, quiero volver a reirme de tu cara de demasiado cachete, de lo absurdo, qué buenos momentos. Hoy sos otra cicatriz, en este momento la que más duele aunque tengo otras y con los días me duele menos, pero seguís estando, seguís existiendo. Quiero otro pucho, quiero llorar un rato y no puedo, me miro en el espejo y estoy más grande, cada vez me arreglo menos, me miro mal y me pone mal no poder levantarme y salir así a la calle, bancá que lo prendo. Pienso en irme a otro país y no me da el cuero, me podría mal estar sola pero no quiero conocer a nadie, ¿qué título le pongo a esto?
Era chica e ibamos a la plaza en familia, no me gustaba pero lo hacía, hoy lo extraño. Extraño ser chica y a mis hermanos, los amo, los quiero abrazar, por fin lloro, sola y con un pucho en la mano, escribiendo, eso quería. Vos estás mal y la vida sigue pasando, si no estás la vida sigue pasando, ¿para qué estás mal? Sólo necesitaba dos lágrimas afuera y listo, ahora me quiero ir a mi casa. "Todo el mundo dice que mi amor es en vano y que llevo siglos esperando nacer... esperando nacer." El amor es hacia toda la gente que te rodea. Esto es como el fénix, miro mis cenizas, te juro que mañana nazco.

miércoles, 5 de enero de 2011

Canciones que hagan llorar

A veces pienso lo dificultoso que es "querer" a alguien, y me dan ganas de que ese sentimiento desaparezca por completo. Y pongo "querer" entre comillas, porque lo voy sintiendo cada vez menos, esa palabra para mi tiene menor sentido que para los demás. Sí, este fue un comienzo de mierda, bastante cursi, pero qué me importa.
Durante algunos años amé, y sin comillas ni nada, amé de verdad. Me costó olvidar, podría decirse que algunas mínimas cenizas, bah, unos restos de polvillo de ese gran amor todavía no logré eliminar, pero quédense tranquilos que no arde, y de las cenizas uno no puede encender un fogón. No. Después de eso con mucho resentimiento me saqué las ganas, aprendí a vivir sin reglas, sin preocupaciones, y aunque a la noche lloraba por no tener a alguien a mi lado, comencé a acostumbrarme y un poco creo que me gustó. Nunca dejé de estar con alguien, siempre necesité a algún boludo que con una mentira me hiciera sacar una sonrisa, aunque sea falsa y sólo dure un ratito, no me importaba, algo tenía que tener. Varios amores, que uno llama "amores", pero al terminar la relación uno se da cuenta que no lo fueron, por diferentes razones. Y siempre terminás con un "no era nuestro momento", cuando desde un principio estaba afirmado que esa persona no era para vos. Pero bueno, tristemente te digo que fue el que me dio pelota, y como me dio pelota me gustó. Pero cuando nos conocimos yo no le gusté, y yo me engañaba haciéndome creer que sí y que me pasaba algo. Siempre fue así, siempre lloré, por uno o por otro... nadie valió esas lágrimas, pero qué más da.
Hasta que un pibe me invitó a cenar, me sedujo con su romanticismo donde escondía no tan ocultamente su sexopatología, y otra vez, ella se inventa un dulce que la pasa a buscar en auto y la saca a pasear. Te quiere dar, punto. Y ahi sí que duele. Te exige ser lo que no sos, ser más de lo que querés ser, ser su ideal, a cambio de tenerlo, ¿para qué? Si ni siquiera lo hace bien, ese amor no sirve.
No quise querer más. A nadie. Y no quise tener nada más con nadie. Quise estar sola, y cuando digo sola, es sola. Ni un mensajito de nadie, ni un chico de algún boliche, nada. Viví sola varios meses, sin que nadie me llame, me mime, me diga nada. Y me gustó mucho más.
Después de eso se me reveló algo raro, algo que tal vez tenía guardado hace mucho y nunca quise reconocer. Sí, a esta altura que diga "amor" pierde el sentido, no creo, pero algo inentendible fue. Como lo dije al principio. Esta vez tuve que entrometerme en mis propios sentimientos hasta poder aceptar que no todo era tan duro como crei. Y sí, capaz ese verdadero amor de hace años ya estaba enterrado, capaz me gusta este, capaz que no, no sé. Pero entrar en su juego no fue fácil, venía de estar sola, y pasar a tener celos enfermizos que te llegan por mensajes de texto, presiones por cambiarme (otra vez), el querer cumplir... Yo lo elegí, y no me arrepiento, y me hago cargo. Por alguna extraña razón quiero darle más cada día, quiero hacerlo feliz sin importar lo que me cueste. Y eso no está bien, no me hace bien que a pesar de que hago de todo nunca le alcanza, soy una forra, hago todo mal. Me lastima, y lo quiero. Lo quiero sin comillas, te lo digo ahora después de 10 minutos de desahogarte todo. Pero no lo quiero querer. No quiero aceptar más que lo quiero. Quiero tenerlo guardado adentro mío muchos años más, que tomemos mates y nos riamos de nuestras caras, y que cuando entienda que lo quiero y confíe en eso, caminemos juntos. Juntos, no él adelante y yo siguiéndole la sombra.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Pausa

Sentada como indio, estirándome lo más que puedo, siento el mundo sobre mí. Siento la canción, siento el mundo, y caigo en la cuenta: yo soy yo, y el mundo.