miércoles, 14 de octubre de 2020

Miércoles

 Estos son los aprendizajes que comparto con quien creo que es como yo. En algún instante supimos ser la misma persona en diferente género, hoy no lo creo pero quizás la vieja concepción invite a reflexionar. Y acá va lo que aprendí:

Vinimos al mundo solos y nos vamos solos. Uno tiene que disfrutar su propia vida, y sentir orgullo de ella. Equivocarnos es parte, perdonarnos también. VOS sos un ser LIBRE, si compartís va a ser con alguien que entienda la libertad y el amor igual que vos y te deje SER. Ser lo que sos y lo que querés ser. La IGUALDAD es justicia, eso implica aceptar que el otro tiene la misma libertad que vos, y no podes ir en contra de eso. Tenés que ser justo con el otro si querés ir en ese camino.


La libertad y el amor siempre van de la mano del RESPETO. Por los demás y por uno mismo.


Si pretendés un entorno diferente, tendrás que dar de vos para que también sea beneficioso para el otro, correrte del lugar egoísta y que te queda cómodo.


EL PASADO vino a ponernos trabas para que aprendamos algo. Es necesario tomarnos el tiempo de revisarlo para entender cuáles son los aprendizajes. Pero no vivir de él: perdonarnos.


Y te cuento mi historia: En mi caso, el actuar sin pensar, sólo para “demostrarle al otro que yo también puedo”, actuando sin conciencia, sólo desde el deseo de estar a una altura que ni siquiera sabía si era la correcta, o la que yo quería (falta de auto conocimiento) hizo que me imposibilitara algo más grande: poder ser digna de recibir amor genuino.


No lo quise ver, el rechazo me generó un gran dolor, pero con el tiempo, hizo que pudiera entender que somos responsables de cada una de nuestras acciones. Y no podemos cambiar lo que ya sucedió.


Durante años estuve sumergida en tristeza, quedándome en ese dolor, en la traición, haciendo crecer la sed de cobrarme cada herida, al punto en que todas mis energías estaban en un mundo negativo, donde hasta el goce era desde lo que no fue ni podía ser. Para cuando me di cuenta de que no tenia sentido, de que todo me sabía a poco, a insuficiente, de que no ganaba nada, sino que me estaba destruyendo a mi misma y (esperaba que también) un poco al otro, por fin dije basta. No podía seguir destruyendo. Tenía que haber algo mejor, y fui por eso.


Lo que no había visto era que el otro, también estaba enredado en mi locura. Todo era tóxico, poco sano, había rabia, pero había pasión. Era más fácil y cobarde regar la pasión para tapar cualquier otro sentimiento, echarle la culpa a la conexión sexual y a las ganas en vez de hacerse cargo de que ALGO PASABA.


Entre mensajes hubo perdones que celebré como victorias, sólo el último, mucho tiempo después y ya en otra historia, comprendí y tomé, y me llegó bien profundo. Yo era la víctima pero también, había lastimado. No sólo de forma consciente sino también por haber dejado una huella que aunque para mí no tenía importancia, nadie podía borrar. Había dolor en el otro. Dejé de ser el centro y entendí que había dos personas que durante años no habían estado bien.


No podía ir más allá de esa información que tenía pero sí en esos años de aprendizaje y especialmente al principio, entendí que cuando hay toxicidad ambos se enferman, y aunque se separen uno sigue contagiando de esa enfermedad hasta que buscas una cura. Yo me enfermé tanto que sabía que podía contagiar y toqué tanto el fondo que sólo buscaba salir de ahí. Y no fue un camino simple: es un progreso de subidas y bajadas. Hasta que un día lo logré.

Creí que ya no pasaba nada pero el fuego lo puede todo, y voy entendiendo el fuego: no hay que subestimarlo, el fuego está vinculado al alma y no separado. También con los astros, y quizás el destino. Acordate que todo nos enseña. Aprendí a ser menos orgullosa, y que lo peor que podes hacer es negar el amor, que grande o chico, cuando vos quisiste siempre vas a estar para el otro. Qué complicado. Pero a la vez qué hermoso poder sentir la respiración del otro y abrazarlo fuerte sin temerle, sólo disfrutando. Sentir CALMA. Te juro que después de una tormenta de años la calma es lo más grande que alguien te puede dar.

Pero despierto del sueño, y el tiempo no se detiene, el tiempo pasó y esta ahí, quizás aún sin sanar el miedo de contarte todo esto, pero con ganas de ayudarte a sanar un poquito, u otra vez escucharte a ver si no estoy otra vez en mi lugar egoísta creyendo que te puedo ayudar. Tal vez me ayudes a mi a cerrar esta traba de no poder decir las cosas sin dar tanta vuelta, de ser sinceros de una vez por todas.

martes, 6 de octubre de 2020

Siempre de viaje

 Retomo el blog de la salida de mi adolescencia, tuve que pensar el nombre, no leí nada para que no me condicione, y aquí estoy. Así continuó la historia: encontré el amor de mi vida, me casé, nos ibamos a ir de viaje a Europa, un viaje para siempre, y pandemia.

Pandemia que nos detuvo, pandemia que me pegó el cachetazo más doloroso de mi vida. Todavía me duele la mejilla.

Al final, cayendo en crisis tan fuertes que ni siquiera acá pude llegar a expresar, entendí eso: estamos de viaje. 

Comenzamos nuestro viaje el 3 de Marzo, nos casamos por civil e hicimos "una reunioncita, tranqui" donde terminaron siendo de "los íntimos", los que podían hacerse un ratito un Martes. Noventa personas haciendo pogo en una casona antigua, absolutamente todos disfrutando en un recuerdo inolvidable. Juntamos dos familias tanas, los dos muy amigueros, y "CPIKÓ". 

Quizás fue la mejor despedida jamás planificada, hace cuánto no veo a todos, pero a la vez estamos cerca. Estamos de viaje, todos estamos de viaje. No elegimos el destino, algunos pegamos un timonazo, no lo elegimos, pero acá estamos. Pintar todo de colores no haría las cosas más fácil, sólo es mirar tus pies y sentirte afortunado. Reconocer las raíces, sentir los dedos, el corazón, y todo lo que tenemos adentro.

No sé si este es otro capítulo para contar al llegar a viejo, "nos casamos y nos agarró la peste del '20", siento mucho a los tatarabuelos, la sangre que me corre, que nos corre. La familia hoy más que nunca. Y mi familia, que es de dos. 

Me pregunto qué tanto crecimiento hay que duele tanto, es como cuando te duele el músculo porque lo sobreexigiste, pero sabés que puede. Todos podemos. Sólo que no sabíamos que estamos de viaje.

viernes, 3 de octubre de 2014

Último tramo


Y en ese momento en que comenzás a divisar la cima de la montaña, en aquel instante en el que podés contar los pasos que faltan para terminar el camino… es cuando todo se nubla, se pone oscuro y los obstáculos, uno tras otro y sin dejarte respirar, comienzan a aparecer. Debés poner en práctica todas las habilidades que has incorporado a lo largo del recorrido (muchas de las cuales jamás habias usado, o incluso no sabías que tenías) para ir sorteando cada uno de los problemas que se presentan: solucionarlos, o al menos aprender a llevarlos y a seguir caminando con ellos a cuestas. Si la subida hasta el momento había costado pero pudiste hacerlo, ¿por qué ahora no podrías continuar? Aunque avanzar se hace cada vez más duro y peligroso, no debe ser imposible, te han contado que muchos lo han logrado… Pronto varias fieras se abalanzan encima tuyo, y no sólo es necesario luchar sino también poder mantenerte en pie… Y el camino se pone pedregoso… Es ahi donde te das cuenta que las dos herramientas que más necesitabas en este momento nadie te las había siquiera nombrado: tomar decisiones y administrar los recursos. Pero no hay tiempo de reflexiones: te siguen atacando ahi, enfrente tuyo, y debes seguir peleando, ya estás muy cerca… El cansancio no puede vencerte, debes seguir, pero debes saber que descansar es necesario o tu propio cuerpo puede ponerse en contra… Pronto puedes continuar caminando, pero un gran golpe te deja herido y ya no hay nada más que hacer… Es necesario recuperarse, aceptar que hay que hacer una pausa o de lo contrario nunca llegarás. El reloj corre cada vez más rápido y ahí ves el final, tan cerca, cada vez más cerca… Pero las noches cada vez son más largas, el frío intenso, y las bestias… todo el tiempo al acecho, esperando poder atacarte donde más te duela… Es difícil entenderlo, ¿cómo puede ser tan difícil hacerlo? ¿Cómo es posible que nadie me haya anticipado esto antes?


No lo sé, sólo me dijeron que vale la pena... ¿por qué creerles? ¿Es esta la mejor decisión, o me he condenado sin obligación a sufrir por gusto personal?
El desafío señores, es continuar.

lunes, 24 de diciembre de 2012

tacos

Una vez me dijeron que una verdadera mujer es la que se aguanta los tacos. No lo entendí, hasta que me di cuenta que hablaba de la fortaleza que hay que tener para poder caminar cuando todos quieren tirarte. Habla de que el equilibrio sale de uno mismo.
¿Qué iba a hacer? ¿Lamentarme por haber creido? ¿O darme cuenta de que si te mienten, el problema lo tiene el otro?
Asi es como salgo, caminando en tacos a pesar de tener los pies lastimados, y llena de colores.
‎"Nunca te autoasignes como el objeto de la obra de un artista. Esta es la construcción que hace la brutalidad de su alma hablando con total honestidad. Podrías decepcionarte demasiado, o enterarte de lo que no querías. Mejor disfruta de su arte sin mirarte a través de él."

domingo, 16 de septiembre de 2012

Incomodidad propia

Intento, intento, pero siempre vuelvo al mismo lugar. El círculo es vicioso, y cerrado.
¿Intento? La historia se repite cada vez más seguido: me enamoro del primero que me dice algo más o menos convincente, salgo un tiempo, me decepciona, entro en algo parecido a la depresión, me cuesta mucho estar sola, entonces bardeo.
Salgo mucho, siempre consigo algo, y me miro al espejo y me odio. Me odio porque termino siendo algo que no quiero ser, termino siendo lo que detesto de la gente, pero sin embargo caigo. Me da vergüenza propia, pero no tengo que rendirle cuentas a nadie, no debería preocuparme. Sí, me preocupo igual. Pienso que me falta una guía. Me falta a quien rendirle cuentas, de quien depender para ser una piba bien, me falta quien me quiera entonces me cuide, y a mi ni se me cruce por la cabeza bardear, por respeto al otro. Al otro, no a mí misma. ¿Qué me importa "mi mísma", si no le debo nada a nadie? Hago lo que quiero. Pero así termino. Triste por mí. Y entonces sí me importo.

sábado, 25 de agosto de 2012

difícil

Es más difícil de entender cuando la mente no piensa, y no deja sentir al corazón. 
Tal vez porque crecimos en el mismo contexto, porque si miramos de afuera, seríamos algo así como una gran familia donde estamos los dos dentro, y donde es muy difícil separarse... no sé. Despegarme es prácticamente imposible, hay gente de por medio, comentarios, recuerdos... y recuerdos que nosotros también tenemos presentes.
Tan presentes que de vez en cuando nos gusta revivirlos.
Yo soy bastante soñadora, me ilusiono fácil, pero más cuando saben cómo ilusionarme. 

No voy a mentir, me encantaría volver a sentirte como antes.
Tenerte durmiendo en mi pecho fue uno de los momentos más felices de mi vida, no miento, me hiciste temblar. Tus besos... TUS besos. Aunque sea completamente cursi, ambos sabemos que es algo único. O por lo menos para mí.
Seguramente contás con otros besos que te hagan temblar. Yo siempre me conformo con mirarte, con tenerte apenas cerca.

Este es claramente un problema interno: ¿cómo, una persona impulsiva como yo, puede ser perseverante? ¿Acaso alguien se puso a pensar lo que fue para mi esperarte todos estos años? ¿Cómo no iba a tener el impulso de darte un beso cuando no correspondía, si era lo mínimo que tenía que hacer? Si esperé tantos años, ¿qué me cuesta esperar un poco más?

¿Un poco más? ¿Cuánto más? ¿Sirve esperarte? ¿Esperar qué? ¿Que vuelvas? ¿Vas a volver? ¿Por qué cada tanto volvés? ¿Por qué me volviste a besar? ¿Por qué me hiciste volver a sentir, por qué me tocaste, por qué quisiste que me acordara como eras? ¿Tengo que insistirte? ¿Soy una hinchapelotas? ¿Me das bola por lástima? ¿Siempre me diste bola por lástima? ¿O tengo que remover un poco a ver si en el fondo un poquito me querés?

¿O soy una ilusa, que espera nada, que no tiene sentido lo que está haciendo? Me buscás cuando estás solo. ¿No te das cuenta que soy yo, la que siempre estuvo? ¿Tengo que seguir estando? Me gusta estar a tu lado. En silencio, sin decirte nada. No quiero molestarte, quiero acompañarte. Quiero ser tu mujer, quiero mimarte y darte lo mejor de mí. Quiero que me tengas paciencia, y que me quieras. Que me acaricies y que nos riamos juntos. Que me hagas chistes en chiste... me cuesta mucho entender si en tus chistes hay un poco de verdad, no lo entiendo. Capaz vos tampoco lo entendés.

¿Tengo que cerrar esta historia o dejarla abierta? Cerrarla sería de perdedora, mirá hasta dónde llegué, te tengo tan cerca... Dejarla abierta y pelearla tal vez sea demasiado enloquecedor, no sé hasta dónde llegar. Y si sigo, ¿qué hago? ¿Cómo actúo? ¿Te insisto? ¡Vas a pensar que soy una loca! Un poco lo sabés... ¿No de jodo? Creés que no tengo interés.

Por favor, contestame.